450 años está por cumplir Caracas, con el nombre oficial Santiago de León de Caracas, el 25 de Julio de 1567, nació este gigante de
techos rojos. Sin embargo, el coloso se ha visto en la necesidad de crecer,
como su gente lo ha hecho de igual manera. En la Capital el viento choca con
grandes páginas que no quieren ser arrastradas por el olvido. Libros de cuatro
metros de altura posan en las calles de Bellas Artes.
Con el lema “Crecimos juntos”, motivo de inicio
de la Feria del Libro para este viernes 21 de julio, estos libros para titanes
se muestran en una especie de realismo mágico urbano; los caraqueños son los
protectores del tesoro más grande: páginas, letras, autores, razones, ideas,
poemas, en fin, una parafernalia enraizada por la tradición y la cultura.
La contextualización estética y plástica, fue creada
por el artista plástico Jonathan Cardona. Los tomos de estos libros se pueden
visualizar en la lejanía. La obra es el enlace visual entre la imagen y la
escritura, demuestra que el venezolano ha dejado de ocultar su mirada y se ha
atrevido a conocer, a leer y escribir.
Pero toda obra muestra un simbolismo, como el
mencionado con anterioridad, los elementos más humanos y naturales que expone
la obra es el libro y el árbol (éste último, imagen oficial del festival).
El libro,
fruto del árbol
El árbol ha estado vinculado con el humano desde su
aparición, ha sido fuente de alimento, de protección, de materia productiva
hasta nuestros días. Culturas respetan y hacen tributo al árbol, pues esa relación
del hombre y la naturaleza, hace de éste el origen del mundo.
Manfred Lurker, fue un alemán investigador de los
simbolismos. Entre su estudio se encuentra el árbol como factor transcendental.
Dividió su simbolismo en tres: el Árbol Cósmico, el Árbol de la Vida, y el Árbol
del Conocimiento.
Indicaba que el Árbol Cósmico se encuentra en lugares
sagrados, que “forman microcosmos: un
paisaje de piedras, de aguas y árboles. La piedra indica aquí la duración y
representa la realidad por excelencia, la indestructibilidad, lo estático. El
árbol, con su renovar periódico, representa el poder sagrado de lo viviente; el
agua y la fuente representan las fuerzas secretas del interior de la tierra, la
semilla, la purificación”.
El Árbol de la Vida,
representa en sí la regeneración por sus ciclos. Según Lurker, el árbol aparece
en muchas mitologías, como portador de la inmortalidad pero siempre difícil de
obtener.
Con una analogía del
conocimiento, el árbol se presenta al héroe que tiene “que
abrirse camino, tras haber pedido consejo a los seres correctos, y tiene que
pasar por pruebas a través de las cuales tendrá el derecho a la inmortalidad”.
Pero esa prueba, del héroe en
su afán por un objetivo casi siempre se muestra en forma material. El conocimiento,
en esta ocasión se nos presenta en la obra de la Feria del Libro 8va, en
libros, no sólo uno, sino varios.
Los libros no son meras
obras de carácter intelectual, dedicados a especialistas y a un público culto,
sino que es el resultado de la experiencia o del conocimiento, de una vivencia
o de un descubrimiento con el fin de ser divulgado para el disfrute de todos.
La historia del libro se
remota en su origen más abstracto, las primeras manifestaciones pictóricas, las
cuales se plasmaban en las pinturas rupestres simbolismos. Eventos cotidianos
sobre el intento del hombre por controlar la naturaleza. Con el trascurrir, el libro
fue tomando forma hasta convertirse en un documento de suma importancia para el
registro de todo lo que significa el humano, el mundo y el universo en sí.
Los
libros vuelan
La ilustración muestra a un
joven atrapando a libros y páginas que vuelan, como aves o mariposas, también como
frutos esperando a su captura. Pues el conocimiento no se llega sin dar un paso
adelante, tienes que andar, caminar y saltar de ser posible.
Para Lurker, en referencia a
la historia bíblica de Adán y Eva, hace un análisis simbólico diferente al
acostumbrado. El acto del pecado original significa en otra interpretación, el
logro hacia el conocimiento. La serpiente, símbolo de la sabiduría, motiva al
hombre para abrir los ojos y llegar al conocimiento.
La alegoría puede ser vinculada
con la obra visual, de manera sublime y bella, pues el joven en su intento por
alcanzar un tomo, demuestra que es el humano el responsable de llegar a ese
conocimiento. En medio de esa retórica de imágenes, llega a la mente una reflexión:
Caracas, la joven de 450 años, aún sigue creciendo.
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